TEXTOS

Intelecto Sombrío

“¡Ciencia! tu eres la verdadera hija del

viejo tiempo, tu, cuya mirada indiscreta transforma

todas las cosas! ¿Por qué haces tu presa

del corazón del poeta, oh buitre, cuyas alas son

las sombrías realidades? ¿Cómo podría él

amarte? ¿Cómo te creería sabia si no has

querido dejarlo vagar en sus ensueños en busca

de tesoros en el seno de los cielos constelados,

por más de que hasta allí subiera con ala intrépida?”

Edgar Allan Poe, año 1829.
Fragmento del soneto “A la ciencia”.

 

El término “intelecto sombrío” lo encontramos en una conferencia dictada en el año 1921 por el pensador Rudolf Steiner. Lo definió como el desarrollo espectral del intelecto o penumbra grisácea de la vida intelectual. Se trata de pensamientos automáticos, un enmarañamiento de ensombrecidos pensamientos abstractos que surgen de la relación con el mundo exterior. Este pensar se ha ido desarrollando cada vez más, asentándose definitivamente desde que la mecánica inundó la vida cotidiana humana. Steiner en su discurso advirtió:

“Es posible que los hombres de la Tierra, si así lo desean, puedan desarrollar una forma de intelecto cada vez más y más automática… En la tierra brotaría una terrible raza de seres, una camada de autómatas de un orden existencial que se extiende entre los reinos mineral y vegetal, y será poseedor de un abrumador poder intelectual. Este enjambre que tenderá a apoderarse de la tierra, se extenderá sobre la misma como una red de criaturas fantasmales… Estarán entrelazadas unas con otras y en sus movimientos exteriores imitarán los pensamientos que los hombres han tejido en su sombrío intelecto.”

El intelecto sombrío ha dado un gran salto con el desarrollo del código binario. Hoy, este desarrollo está entrando en una etapa decisiva en la que este pensar es trasladado al exterior del ser humano para ser volcado en componentes no orgánicos y sin vida, capaces de aprender y ejecutar por sí mismos, lo que hoy llamamos Inteligencia Artificial.

La esencia de la técnica mecanizada y digital es idéntica a la metafísica moderna, es decir, la técnica se espeja en el desarrollo del pensamiento moderno. Heidegger advierte de la necesidad de superar la metafísica, la cual siempre se relaciona con lo ente y nos mantiene presos en su sistema sin poder experimentar lo abierto del ser, de lo no ente.

El paradigma del pensamiento moderno se agota y se abre espacio para nuevos horizontes. Uno puede llevar a la profundización y expansión del pensamiento sombrío. Otro, abriría campos interiores, un desarrollo del pensamiento esencial que se dirija hacia lo imperceptible. Llegar más allá y por encima de los pensamientos y conceptos sombríos. Una relación directa con la imaginación viva, con lo creativo y artístico en el pensamiento, con lo poético, una percepción e intuición artística. Para esto, dice Heidegger, es necesario una educación del pensar en el corazón de las ciencias, y Rudolf Steiner habla de la necesidad de llenar de vida las imágenes sombrías del intelecto.

Vivimos la época en el que el intelecto sombrío se emancipa y se arraiga en lo inerte, sin espíritu, sustituyendo, al decir de Byung Chul-Han, las categorías del orden terreno (espíritu, acción, pensamiento y verdad) por las del orden digital: operación, cálculo, transparencia y positividad. En definitiva, es posible que el desarraigo del que hablaba Heidegger se vea acelerado exponencialmente, teniendo la posibilidad de alcanzar hazañas como la inmortalidad por medio de la bio-tecnología, pero paradójicamente, al costo de la vida.

Nigredo

En tiempos de transparencia, lo secreto, lo oculto, es mirado como sospechoso: un mal para la sociedad. Sin embargo el filósofo Han rescata la necesidad de esta negatividad, esta característica propia del orden terreno (según M. Heidegger), propia de la interioridad humana, de aquello que engendra profundidad, que no uniformiza ni paraliza al no estar totalmente expuesta. La esencia de lo terreno se encuentra confinada en un espacio oscuro y secreto, de difícil acceso y de alta complejidad, pero que paradójicamente, como todo lo esencial, radica en lo simple.

“Solo lo muerto es totalmente transparente” Byung-Chul Han.

 

El orden terreno

Según Byung-Chul Han en su libro “En el enjambre”, espíritu, acción, pensamiento y verdad pertenecen al orden terreno, mientras que en el orden digital éstas categorías son suplantadas por la positividad del “me gusta”, la operación, el cálculo y la transparencia. Al ser naturalezas esenciales ajenas, estos ordenes no guardan una relación sino que se sustituyen vorazmente. Pero sí existe una relación directa entre el orden terreno con la tierra o el “nomos de la tierra”. La presente serie de obras toma la imagen arquetípica de la espesura cerrada y oculta del bosque como representación poética de la interioridad humana. Sin embargo esta representación está realizada por medio del orden digital, con sus leyes y características, por medio de la fotografía digital, dejando patente el desconcierto que nos genera el nuevo paradigma digital y su veloz avance, el cual nos invade incluso a aquellos que cuestionamos su orden.

 

Sin cielo

El pensamiento esencial es radicalmente opuesto al de la separación por categorías. En lo esencial lo ente se disuelve y lo que percibíamos como diferenciado comienza a unificarse en un todo casi vacío. Ocurre una fusión hacia la base misma de lo contemplado. Al pensar la tierra observamos como absorbe las cualidades que la componen y los sucesos históricos. Todo devenir sobre ella se hace tierra. Incluso el cielo, que desde la antigüedad se lo contrapone a la tierra, es parte intrínseca de la misma. El cielo es tierra desde lo esencial.

 

Animas

Vida y Tierra podrían ser sinónimos. Ambas palabras remiten a lo evidente, lo esencial, lo vivificante, a la base de nuestra experiencia. Pero a la vez, si profundizamos en ellas, nos percatamos que es muy difícil llegar a su esencia. En su hondura siempre se están escondiendo, parecen inaprensibles. La vida en sí, el principio animador, no puede ser representada. Es necesario tomar alguna de sus características manifiestas, aquello perceptible de la vida, para poder referirnos a ella. La presente obra nos habla del movimiento (crecimiento, expansión, maduración, etc.) como clara distinción de la vida.

 

Descomposición

Tierra para Martin Heidegger es aquello que se esconde, que se cierra, de carácter incalculable y oculto. Nos advierte que “la técnica arranca al hombre de la tierra cada vez más y lo desarraiga.” Para Nietzsche, el superhombre es el sentido de la tierra, nos llama a serle fieles y nos advierte que “ahora lo más horrible es delinquir contra ella”. Hoy, quien continúa con esta “prédica” de no alejamiento de la tierra es el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, quien alude también al sentido de ocultamiento de la tierra de Heidegger contrastándolo con la transparencia de la información digital y su positividad, su exterioridad.

La presente obra trata sobre el aspecto interior de la tierra, esta esencia que nos remite a nuestra propia interioridad. La percepción se ve alterada cuando en nuestro pensar se instalan “filtros” o sistemas cerrados de pensamiento. Percibir la naturaleza alienada es causa del alejamiento de nuestra propia naturaleza.

Vivimos en tiempos de rápidos y continuos cambios de paradigmas. Esto nos lleva al desconcierto. El nuevo paradigma digital y sus derivaciones nos mantiene en esferas perceptivas alteradas, adictos a la auto-promoción y envueltos en un mar de opiniones intrascendentes. Es decir, estamos distraídos, entre-tenidos en los puntos más débiles de nuestra estructura interior. En este escenario es que se despliega la inteligencia artificial, desdoblamiento de un sistema de pensamiento que no contiene aspectos vivos ni orgánicos sino un gris accionar de datos y algoritmos. Este “intelecto sombrío” será una nueva y poderosa fuerza de desarraigo de la tierra y de la viva interioridad.

La fotografía capta la relación movimiento-tiempo-vida tomando como modelo una anacahuita, filtrada visualmente por filtros caseros (bandeja plástica de color púrpura y plato de vidrio color marrón), posteriormente procesada digitalmente.

 

Unisonancia de un 19 de junio

Tierra es una palabra que puede evocar distintas imágenes y significados, como ser: capas sedimentarias de la superficie terrestre, planeta en el que habitamos o uno de los elementos de las antiguas doctrinas, etc. La presente obra está inspirada en la resignificación de dicha palabra que hace Martin Heidegger en su texto “El origen de la obra de arte”.

“Aquello hacia donde la obra se retira y eso que hace emerger en esa retirada, es lo que llamamos tierra. La tierra es lo que hace emerger y da refugio. La tierra es aquella no forzada, infatigable, sin obligación alguna. Sobre la tierra y en ella, el hombre histórico funda su morada en el mundo. Desde el momento en que la obra levanta un mundo, crea la tierra, esto es, la trae aquí. Debemos tomar la palabra crear en su sentido más estricto como traer aquí. La obra sostiene y lleva a la propia tierra a lo abierto de un mundo. La obra le permite a la tierra ser tierra.”

En su manuscrito, que sirvió de base para el texto antes citado, definió tierra de la siguiente manera:

“…es la unisonancia de la montaña y del mar, de los vientos y del aire, del día y de la noche, los árboles y la hierba, el águila y el corcel.”

 

Sympátheia

Sympátheia” más que un proyecto es un propósito. Me acompaña desde el inicio de mis trabajos con tierra y continúa hasta el día de hoy.

La palabra Sympátheia (Συμπάθεια) significa “comunidad de sentimientos”, pero yendo a su etimología encontramos que se compone por el prefijo “sum” (juntos) y pathos (sufrimiento), por lo que en un sentido esencial nos refiere a “sufrir juntos”. Es un concepto que viene de los antiguos griegos, sobre todo los Estoicos y Plotino, aunque con enfoques diferentes. En las Enéadas, Plotino emplea la noción de sympátheia en diferentes contextos: para explicar la eficacia de la magia y de las plegarias, la influencia de los cuerpos celestes, así como la transmisión visual y acústica. Podríamos decir que sympátheia implica que las partes de un organismo “sintonizan” entre ellas como las cuerdas de una lira, de tal modo que lo que afecta a una parte repercute en otra por simpatía.

Trayendo este concepto al hoy y al desajuste que existe a nivel ambiental, podríamos decir que la humanidad no está sintonizada con la la tierra. De alguna manera hemos perdido esa conexión o repercusión por simpatía. Ese desajuste creó un sin número de acciones que afectan al resto del organismo tierra.

La sensibilidad es clave para poder reconocer esta falta de sympátheia para con la tierra; juega un rol muy importante en todo relacionamiento con lo otro. El desarrollo de la sensibilidad, ya sea en la percepción de los sentidos, en la experimentación de los sentimientos, en lo motriz, como también en los pensamientos y en la auto-observación de los mismos, genera un campo de posibilidades, dispone las partes para que se produzca la sintonización. A diferencia de la empatía, la simpatía no puede alcanzarse a fuerza de voluntad, es necesario disponer lo necesario para que se genere de forma natural.

El arte es central para el desarrollo de la sensibilidad. El poder captar sutilezas en los sentidos, en los cambios de estado interior, de los ritmos naturales, etc. nos permite conocer lo exterior e interior de forma más precisa y esto nos da la posibilidad de reajustarnos.

Así es que “sympátheia” en la residencia JOYA – mayo de 2017, Andalucía – tomó forma de proyecto. A diferencia de las fértiles tierras uruguayas, me encontré con una tierra sedienta, que sufre por la falta de agua, así es que el buscar esa disposición para sintonizar me llevó a pasar por ámbitos del sentir que como esencia tienen un tinte de sufrimiento, acercándome al “sufrir juntos” etimológico de “sympátheia”. Consistió en una serie de acciones artísticas, caminatas, contemplaciones, pintar con tierra y documentación fotográfica. 

Catedral

Def. – Definición

Acep. – Acepción de definición

Deriv. – Derivado de (etimología)

Resign. – Resignificación

Af. – Aforismo

Ra. – Raíz etimológica

Fr. – Frase

As. – Asociación

 

Catedral (Def.) : Iglesia principal en que el obispo, con su cabildo, tiene su sede o cátedra.

Cátedra (Acep.3) : Asiento elevado desde donde el maestro da lección a los discípulos.

Cátedra (Deriv.) : Del latín cathedra (silla).

Cathedra (Deriv.) : Del griego Kathédra, asiento. Kata (contra, hacia abajo) y Hédra(asiento).

Héd(Ra.) : raíz indoeuropea Sed .

Sed (Ra.) : de donde procede édaphos (suelo, tierra), sedere” (estar sentado) y “ser”.

(Fr.) “El vacío es el nombre eminente para lo que quisiera decir con la palabra “ser”. Martin Heidegger

 

(Af. I) El vacío asentado sobre la tierra imparte enseñanza.

 

Catedral (Resign.) : La tierra y su bóveda celeste.

Vacío (Resign.) : Silla en la que se proyecta el observador.

Silla (Resign.) : Donde se asienta el ser.

Enseñanza (Resign.) : Observar desde la presencia.

Imparte (Resign.) : auto-educación.

Auto-educación (Resign.) : Aprendemos lo que somos.

Lo que somos (Resign.) : Tierra.

Tierra (Resign.) : El ser.

El ser (Resign.) : Ninguna palabra puede describirlo.

Ninguna palabra puede describirlo (Resign.) : El silencio no escribe palabras.

El silencio no escribe palabras (Resign.) :…

… (Resign.) : vacío.

 

(Af. II) Nos auto-educamos proyectándonos en el vacío, observando en silencio la tierra.

 

Tierra (Acep. 2) : Superficie del planeta Tierra
especialmente la que no está ocupada por el mar.

Tierra (Deriv.) : Del latín Terra.

Terra (Ra.) : Derivado de la raíz protoindoeuropea Ters.

Ters (Def.) : Seco.

Ters (Ra.) : De donde procede Thirst y Durst (sed en inglés y alemán).

Sed(Asoc.) : Raíz indoeuropea de la palabra ‘édaphos’ (suelo, tierra).

(Fr.) “La gran seca, la tierra.” Dante Alighieri (Divina Comedia).

 

(Af. III) La tierra, sedienta de pensamientos en simpatía con los elementos, presencia la gran seca.

 

Gran Seca (Resign.) : Desierto.

(Fr.) “El desierto crece. ¡Ay de aquél que esconde desiertos!”  Friederich Nietzsche (Así habló Zaratustra. Un libro para todos y para ninguno).

Desierto (Resign.) : Decadencia.

(Fr.) “La desertización es el rápido curso de la expulsión de Mnemosine”. Martin Heidegger (¿Qué significa pensar?)

Mnemosine (Deriv.) : En la mitología griega era la personificación de la memoria.

Memoria (Resign.) : Ausencia de desiertos.

Simpatía (Acep. 5) : Fís. Relación entre dos cuerpos o sistemas por la que la acción de uno induce el mismo comportamiento en el otro.

Simpatía(Deriv.) : Del griego Sympátheia, Syn (reunión, convergencia) y Pathos (experiencia, afección, sufrimiento).

Simpatía (Resign.) : Sufrir juntos.

 

(Af. IV) El vacío como ausencia es el decadente sufrimiento producido por el olvido de la unidad.

 

Ausencia (Deriv.) :Del latín Absentia.

Absentia (Deriv.) : Del verbo Abesse (estar lejos).

Abesse (Deriv.) : De Esse (ser, estar) con el prefijo Ab (alejamiento, separación).

Unidad (Def.) : Propiedad de todo ser, en virtud de la cual no puede dividirse sin que su esencia se destruya o altere.

Esencia (Deriv.) : Del latín Essentia.

Essentia (Deriv.) : De Esse (ser, estar)

Esse(Asoc.) : Raíz de Ser y Ausencia.

Unidad (Resign.) : Esencia sin ausencias.

Esencia sin ausencias (Resign.) : El todo nunca decadente y siempre presente.

 

(Af. V) Proyectarse es un aparente alejarse. El observador es el vacío en las sillas sin ausencias.

 

Alejarse (Resign.) : Percepción de dudosa validez.

Proyectarse (Resign.) : Estirar la presencia hacia un punto del mundo de las percepciones.

Observador (Resign.) : Quien percibe lo dudosamente alejado.

Sillas (Resign.) : Fuerza de atracción de la presencia, soporte del vacío.

(Fr.) “Para quien es claro el vacío, todo se vuelve claro. Todo lo que aparece co-dependientemente se explica por ser vacuidad.” Nagarjuna (Mula-madhyamika-karika)

Claro (Def.) : adj. Que tiene abundante luz.

(Fr.) “Quien conoce su claridad, se envuelve en su oscuridad”. Lao Tse (Tao Te King)

Claro (Acep. 20): Espacio vacío dentro de un conjunto o de una serie.

 

(Af. VI) Aunque dudemos de las percepciones constatamos claros entre vacíos, en los cuales no hay ni abundante luz ni abundante oscuridad.

 

Claro (Resign.) : Vacío entre vacíos.

Percepciones (Resign.) : Proyecciones.

Proyecciones (Resign.) : Entrecruzamiento de multipresencias.

Aunque dudemos (Resign.) : Aunque todo decaiga.

Aunque (Resign.) : Fuerza que resiste ante un todo decadente.

Fuerza (Acep. 4) : Virtud y eficacia natural que las cosas tienen en sí.

Fuerza (Resign.) : Lo que realmente es.

Decadencia (Resign.) : Pérdida de fuerza.

 

(Af. VII) Lo que realmente es en la obra, es el entrecruzamiento de multipresencias libres de cualidades.

 

Lo que realmente es (Resign.) : Lo vivo.

Vida (Def.) : Fuerza o actividad esencial mediante la que obra el ser que la posee.

(Fr.) “Sólo viven quienes luchan”. Víctor Hugo (Les misérables)

Lucha (Acep. 4) : Esfuerzo que se hace para resistir a una fuerza hostil o a una tentación, para subsistir o para alcanzar algún objetivo.

(Fr.) “En el combate esencial, los elementos en lucha se elevan mutuamente en la autoafirmación de su esencia”.
Martin Heidegger (El origen de la obra de arte)

Obra (Def.) : Cosa hecha o producida por un agente.

Obra (Deriv.) : Del lat. Opera (trabajo)

Trabajo (Acep. 10) : Fís. Producto de la fuerza por la distancia que recorre su punto de aplicación.

Producto (Deriv) : del lat. productus (pro- hacia adelante, ductus – conducido, guiado)

Trabajo (Resign.) : Aquello que guía y conduce la vida hacia lo que realmente es.

 

(Af. VIII) Las multipresencias se esfuerzan por ser lo que realmente son: fuerzas en movimiento conducidas por el impulso resultante del combate esencial.

 

Se esfuerzan (Resign.) : Resistir la tentación de la autoafirmación.

Fuerzas en movimiento (Resign.) : Proyecto.

Proyecto (Deriv.) : Del supino del verbo proicere (pro-hacia adelante, iacere- arrojado).

Proyecto (Resign.) : Lo arrojado.

Impulso (Deriv.) : Del lat. impulsus (in-hacia adentro, pulsus- empuje, latido).

Impulso (Resign.) : Latido interno.

Latido interno (Resign.) : Lo que se expande y contrae desde el interior.

Combate (Deriv.) : Del lat. combattuere (golpear completamente).

Golpear completamente (Resign.) : Entregarse enteramente.

 

(Af. IX) Configuramos la obra que se encuentra frente a nosotros entregándonos enteramente, arrojándonos en constante expansión y contracción, resistiéndonos a la auto-afirmación de nuestra esencia.

 

El desierto crece

“El desierto crece. ¡Ay de aquél que esconde desiertos!”.

F. Nietzsche / Así Habló Zaratustra. Un libro para todos y para ninguno.

La desertificación avanza a nivel mundial de forma preocupante. Existen múltiples causas para la expansión de la degradación de las tierras y la mayoríade estas responden a acciones humanas. Se destacan los cultivos o pastoreos abusivos, deforestación y prácticas de regadío deficientes.

El desierto crece afuera en el mundo, y a la vez, lo hace adentro nuestro. La tierra es esencia, para que ésta se vea degradada por nuestra acción debe haber una degradación esencial en nosotros. Las causas están íntimamente relacionadas. La palabra desierto proviene del latín desertus: abandonar. ¿Qué es lo que la humanidad ha ido abandonando para que la desertificación se expanda? Caminar largamente en el desierto puede darnos alguna respuesta.

“La desertificación es más que la destrucción, es más terrible que ésta. La destrucción elimina solamente lo que ha crecido y lo construido hasta ahora; en cambio, la desertificación impide el crecimiento futuro. La desertificación es más terrible que la mera aniquilación.”

M. Heidegger / ¿Qué significa pensar?

 

El arte

Existen grandes discusiones sobre el arte contemporáneo. El problema radica en unilateralidades. El arte siempre fue, y seguirá siendo, un espejo de la humanidad, no como definición sino como efecto dado que refleja los procesos evolutivos de la vida humana. El arte contemporáneo es de difícil definición. Hay quienes se animan a dar algunas coordenadas, algunos límites, algunas definiciones, pero la realidad ha mostrado que desde sus inicios esos límites han sido continuamente traspasados, incluso por artistas considerados iconos del arte contemporáneo. Entonces ¿cómo definirlo?  La apertura ha sido – y sigue siendo – tan grande, que no se encuentran límites para enmarcarlo. Esto viene de la mano de la necesidad que encuentra la humanidad del siglo XX y XXI de buscar la individuación, es decir, la necesidad de configurar de forma personal y libre la vida. No se trata de individualización, ésta es su faceta oscura producto del sistema en el que nos encontramos, sino de individuación, que rescata la capacidad de lograr configurar este complejo entramado que es la vida con conciencia del lugar que a uno le toca. La individuación no lleva al aislamiento ni al egoísmo, sino todo lo contrario, lleva a comprender la individualidad en un todo, con consciencia de la interdependencia. Producto de este fenómeno es que en el campo del arte contemporáneo nos encontramos con formas de pensamiento y visiones del mundo muy diversas, expresadas de variadas formas, con una enorme cantidad de medios y técnicas. El ya cansino conflicto entre las bellas artes y el arte contemporáneo responde a unilateralidades. En términos muy generales podríamos decir que las bellas artes se fundamentan en la virtud técnica y la plástica, ambas llevadas de la mano del sentir y del sentido de la belleza, y lo contemporáneo ligado fuertemente al pensar, a la crítica (incluso a la noción misma de arte) fuera de los parámetros de la estética y la plástica. Dicho de otra manera, uno nace desde el sentir, del plano anímico y el otro del pensar. Estas unilateralidades también coinciden con enfoques filosóficos y político-partidarios, profundizando la polarización de la discusión. El ser humano nunca se mueve únicamente en el plano del pensar ni tampoco únicamente en el plano del sentir, sino que en ambas y más, ya que son parte de la naturaleza humana. Pero las circunstancias históricas y el devenir socio-político nos coloca en la situación en que una quiera colocarse por encima de la otra. Se podría decir que ambas corrientes, que responden a sus unilateralidades, son válidas, pues no se puede negar la existencia intrínseca de una ni de la otra. Ambas son manifestaciones creativas del hombre y cumplen su rol en el devenir histórico. El problema de las unilateralidades es que nos hacen extremos y nublan el discernimiento a la hora de comprender y asimilar el funcionamiento interno del otro. Lo sano sería un desarrollo completo (la educación tiene un rol vital para lograrlo), profundizar en ambos planos para que el arte nazca desde la totalidad del ser humano. 

 

El proceso creativo

Existe una relación directa entre el proceso creativo, la obra, el artista y su constitución interna. Tanto el proceso como el resultado final responden a características del artista que van desde lo fisiológico hasta los más profundos rincones de su ser, como también a condicionamientos externos: su entorno directo, la cultura al cuál está inmerso, la educación, etc. El proceso es arte vivo, va por dentro, y la obra, el resultado externo, la cristalización del mismo. El arte es experiencia creativa directa y actuante, la obra un reflejo y resultado de esa instancia.

 

Arte abstracto y sus fuentes

La abstracción en el arte puede tener distintos impulsos en sus orígenes. A veces nacen de la necesidad de plasmar pensamientos abstractos (abstracciones geométricas) o de expresar emociones y sentimientos desde lo gestual como es el caso del expresionismo abstracto. Pero existe otro tipo de arte abstracto, que se diferencia tanto en su origen como en el resultado. Éste no nace de pensamientos abstractos ni desde el plano anímico, sino desde el silencio o vacío, desde la región de la intuición pura.

No es un idea que se abstrae del mundo y sus irregularidades, ni un gestualismo cargado de sentimientos viscerales. Es el estado en que uno se abstrae del entramado cotidiano de pensamientos y sus reflejos emocionales, del ruido de la lógica y las certezas absolutas.

 

Abstracción como generadora de percepciones puras

Este arte nace en el silencio y su efecto, aunque sea por un instante, es también el silencio. Cuando la mente no reconoce ningún concepto o idea vinculada a la imagen que se le presenta como obra de arte, cuando no encuentra ninguna figura reconocible ni simbólica, hay un instante de silencio en la mente. Lo más común es que quien se enfrenta a esta imagen busque rápidamente encontrar un flotador para no ahogarse en el silencio, la mente no está acostumbrada a estos espacios vacíos que la incomodan, al punto que la imaginación se activa creando una figura reconocible en algún lugar de la obra. Cuando esto sucede en realidad se está satisfaciendo a la mente y su necesidad de seguir en el mismo patrón de estímulos y pensamientos habituales. Pero existe la oportunidad de lograr extender ese segundo de desconcierto, acompañándolo con el apagado a conciencia del caudal de pensamientos. De esa forma nos abrimos ante lo desconocido. Por un instante somos libres de nuestras propias proyecciones y podemos observar la realidad tal cuál es. A esto se le ha llamado Percepción Pura. Y es ahí, en ese silencio, donde pueden aflorar pensamientos de otra naturaleza.  Estos no nacen a consecuencia del anterior, sino por sí mismos, de forma espontánea y fresca, son Pensamientos Puros. Éstos manifiestan ciertas cualidades de la esencia de lo percibido, cuestiones más profundas que una simple descripción analítica de lo visto, sino más bien su propósito, el sentido de la existencia de dicho objeto. Estos pensamientos que muchas veces se presentan como imágenes, son parte de un proceso interior imaginativo y creativo.

 

La belleza como apoyo para profundizar la experiencia

Cuando al silencio lo acompaña la belleza la experiencia es más rica, más profunda y no sólo es generadora de pensamientos puros sino además de cambios en el estado anímico. En este caso no hablamos de la belleza tradicionalmente relacionada a una moral y sus tradiciones culturales, sino más bien a la belleza que nos hablaba la doctrina platónica: “Al que hasta aquí ha sido instruido en el saber del amor y ha considerado las cosas bellas una después de otra en el orden debido, le será súbitamente revelada la maravilla de la naturaleza de la Belleza, y es por esto, oh Sócrates, por lo que se emprendieron los trabajos anteriores. Esta Belleza, en primer lugar, existe siempre, no nace ni muere, no crece ni decrece; en segundo lugar, no es bella desde un punto de vista y fea desde otro… Sino que es Belleza absoluta, siempre existente en uniformidad consigo misma, y tal que, mientras que toda la multitud de cosas bellas participan de ella, nunca aumenta ni disminuye, sino que permanece impasible, aunque aquellas nazcan y mueran…La Belleza en sí, entera, pura, sin mezcla… divina y coesencial consigo misma.”

La belleza nace como experiencia cuando lo percibido está impregnado de leyes plásticas,  las mismas que construyen el universo. La belleza en una obra no la encontramos en su discurso, sino en proporciones, relacionamiento de colores, equilibrio de fuerzas, etc. Estas leyes universales nos relacionan con nuestra esencia cósmica, esta verdad inevitable: somos parte de este universo y nos sostienen las mismas leyes y cualidades que a enormes galaxias. Este encuentro nos genera un estado de beatitud. Belleza y beatitud tiene la misma raíz etimológica indoeuropea, están vinculadas al punto que podemos decir que tienen la misma esencia, o incluso podríamos decir que son la misma cosa.

Así podemos entender como es que reconocemos a la belleza incluso en obras que no contienen elementos ni imágenes relacionadas a lo que habitualmente podemos definir como bello, o en obras que su discurso y estética están relacionadas a temáticas oscuras como el morbo o la violencia. Ese estado de contento en nuestro interior es producido por su entramado plástico y sus leyes universales. La belleza es en sí un estado, un estado el cual de forma inequívoca reconocemos, pero que en la mayoría de los casos proyectamos y adjudicamos a estímulos y a objetos externos.