Sympátheia

2017 / Performance / Photography / Tierra sobre papel

Sympátheia” más que un proyecto es un propósito. Me acompaña desde el inicio de mis trabajos con tierra y continúa hasta el día de hoy.

La palabra Sympátheia (Συμπάθεια) significa “comunidad de sentimientos”, pero yendo a su etimología encontramos que se compone por el prefijo “sum” (juntos) y pathos (sufrimiento), por lo que en un sentido esencial nos refiere a “sufrir juntos”. Es un concepto que viene de los antiguos griegos, sobre todo los Estoicos y Plotino, aunque con enfoques diferentes. En las Enéadas, Plotino emplea la noción de sympátheia en diferentes contextos: para explicar la eficacia de la magia y de las plegarias, la influencia de los cuerpos celestes, así como la transmisión visual y acústica. Podríamos decir que sympátheia implica que las partes de un organismo “sintonizan” entre ellas como las cuerdas de una lira, de tal modo que lo que afecta a una parte repercute en otra por simpatía.

Trayendo este concepto al hoy y al desajuste que existe a nivel ambiental, podríamos decir que la humanidad no está sintonizada con la la tierra. De alguna manera hemos perdido esa conexión o repercusión por simpatía. Ese desajuste creó un sin número de acciones que afectan al resto del organismo tierra.

La sensibilidad es clave para poder reconocer esta falta de sympátheia para con la tierra; juega un rol muy importante en todo relacionamiento con lo otro. El desarrollo de la sensibilidad, ya sea en la percepción de los sentidos, en la experimentación de los sentimientos, en lo motriz, como también en los pensamientos y en la auto-observación de los mismos, genera un campo de posibilidades, dispone las partes para que se produzca la sintonización. A diferencia de la empatía, la simpatía no puede alcanzarse a fuerza de voluntad, es necesario disponer lo necesario para que se genere de forma natural.

El arte es central para el desarrollo de la sensibilidad. El poder captar sutilezas en los sentidos, en los cambios de estado interior, de los ritmos naturales, etc. nos permite conocer lo exterior e interior de forma más precisa y esto nos da la posibilidad de reajustarnos.

Así es que “sympátheia” en la residencia JOYA – mayo de 2017, Andalucía – tomó forma de proyecto. A diferencia de las fértiles tierras uruguayas, me encontré con una tierra sedienta, que sufre por la falta de agua, así es que el buscar esa disposición para sintonizar me llevó a pasar por ámbitos del sentir que como esencia tienen un tinte de sufrimiento, acercándome al “sufrir juntos” etimológico de “sympátheia”. Consistió en una serie de acciones artísticas, caminatas, contemplaciones, pintar con tierra y documentación fotográfica.