Anticipo de una bella economía doméstica del universo 
rota

2018 / Instalación / Photography

“El individuo vive en el conjunto y el conjunto vive en el individuo. Por medio de la poesía  surgen la mayor simpatía y la coactividad más intensa, la comunidad íntima de lo finito y lo infinito” Novalis

La economía, esencialmente, es un intercambio para cubrir necesidades. Etimológicamente es la administración de la casa. La tierra es el hogar de la especie humana la cual empleó desde antaño la economía natural para su subsistencia hasta que apareció un intermediario: el dinero. En el último siglo, el dinero pasó de ser intermediario a ser un bien de intercambio generando un gran desajuste en la economía mundial. He ahí una ruptura.

No hablaba de esto Novalis en sus “Fragmentos Logológicos” escritos en 1798, cuando decía “la bella economía doméstica del universo”, sino de la poesía como llave de la filosofía.

El romanticismo comienza a agonizar con la irrupción de la revolución industrial y nuevas formas de pensar y entender el mundo surgen por doquier. He ahí otra ruptura.

Ya en siglo XX, Marcel Duchamp, con su ready-made “Anticipo de un brazo roto” (1915) nos presenta una pala como obra arte. He ahí otra ruptura más. El plano conceptual tomaba la escena artística. El romanticismo -como fue entendido en su época- muere finalmente, quizá con el golpe de esta pala, para dar nacimiento al arte que hasta el día de hoy vemos evolucionar.

Estas rupturas han sido drásticas, revolucionarias, extremadamente rápidas para una humanidad acostumbrada a generar cambios con el paso de varios y largos siglos. No hemos tenido la posibilidad de digerir, de poder observar con distancia.

Esta obra pretende hacer un ejercicio crítico para con aquellos cambios que implican unilateralidades. Es decir, de todo emprendimiento guiado o impulsado mayoritariamente por una de nuestras características esenciales, ya sea el pensamiento, el sentir, o la voluntad. Pero, en vez de mostrar los inconvenientes de las unilateralidades, preferí otro camino, el de unificar lenguajes, de unificar el sentir y el pensar, de intentar que se complementen y se potencien, que trabajen juntos por simpatía.

La estética romántica y su sentir junto al ready-made y su pensar. La pala como pala, pero también como símbolo. La pala excava la tierra, y la tierra, en este caso, adquiere el significado que le dio Heidegger: “aquello que se cierra, que se esconde, de carácter incalculable y oculto”. Existe un gran paralelismo entre esta “tierra” y la interioridad humana. La pala aquí se manifiesta como una tekhné interior que permite sacar lo que sobra (deconstruir) para lograr adentrarse en las profundidades (más allá de la niebla de las imágenes).

La raíz indoeuropea para Pala es Pak, la encontramos en palabras como paz, impacto, pago, pagano, país, paisaje y más. “Pala” contiene esencialmente el todo de esta obra, su propósito, sentir, concepto y ejecución. También puede ser considerada como símbolo del arte contemporáneo (aunque parezca contradictorio tratándose de una herramienta primitiva) ya que además de haber sido utilizada por Marcel Duchamp, fue parte de obras de muchos artistas, tales como: Jim Dine (A black shovel, 1963), Joseph Beuys (Pala, 1983), Hans Haacke (Broken R.M., 1986), Gavin Turk (Desert Island Scenario, 2003), Bethan Huws (Please do not use, 2003), entre otras.

La humanidad avanza y descarta, pero toda experiencia deja una semilla. Cada etapa de la humanidad está presente hoy, y tenemos la posibilidad de cavar y re-descubrir aquello que la humanidad vio florecer pero que olvidó. Queda planteada,  simplemente a modo de símbolo, la posibilidad de hurgar en la dádiva de la poesía, sea romántica, sea contemporánea, sea con las palabras, sea con la imagen, para equilibrar el peso de un intercambio roto, de una unilateralidad ya implantada, de un mundo regido por el orden digital del cálculo, la operación, la transparencia y la positividad, al decir de Byung-Chul Han.

El desarrollo de la técnica, según Heidegger, es anticipo de una humanidad rota, de una humanidad desarraigada, desconectada de su esencia, alejada del ser, alejada de una bella economía doméstica del universo.