Pandemia de la finitud

 

Esta pandemia está elevando la consciencia de la finitud, de que así como estamos, así como somos, humanos, humus, tierra, dejaremos de serlo. La muerte está ahí. La realidad es que siempre estuvo ahí, siempre está, en cada momento, pero ahora está focalizada en un solo punto. Lo increíble del caso es que el virus es de baja mortalidad. Y no vemos lo que ya sabemos todos, miles de causas son más mortíferas que esta y siguen siéndolo.
El gran peligro que advierto es que en vez de ayudarnos a tomar conciencia de esta finitud para vivir con mayor dedicación y vitalidad, y así compartir lo esencial, se vean reforzados los impulsos del miedo y del rechazo a lo desconocido, impulsos que ya hace tiempo están arrastrando con fuerza hacia la búsqueda de la inmortalidad.
La inmortalidad en vida sería una gran inversión, inmortalidad del cuerpo – muerte del alma.  El post-humanismo que se pregona sería una de las peores posibles consecuencias de esta pandemia. Hay muchos indicios de que vamos en camino…
Lo dije hace un tiempo:

Post-humano sólo a la luz de la muerte.

Es decir, me niego a ser parte de este alejamiento del ser y de la tierra, seré post humano sólo cuando pase el umbral y deje de ser humano.
“Sólo el cobarde no es inmortal”
Novalis

28 de marzo de 2020