La obra como ventana

 

La obra de arte que figura en la pared, una pintura, una fotografía, etc. tiene la particularidad de funcionar como una ventana. Lo expuesto se presenta como distante e inaccesible, es necesario cierto tipo de trascendencia para acceder a dicho mundo. La instalación o la escultura se expone de forma total, quita el misterio que encierra la distancia dimensional. Uno puede recorrerla, hay volumen, hay materia, todo está expuesto. Cada vez más la humanidad necesitó experimentar lo totalmente expuesto, lo totalmente externo. Ahora rescatamos el valor de lo oculto gracias a filósofos como Heidegger o Byung-Chul Han que nos hacen ver que lo oculto es parte de la vida. La ventana genera la oportunidad de que el espectador genere desde su interior un contexto, un mundo que va más allá de los límites del marco. La instalación o la escultura, en su gran mayoría, no permite desarrollar ese mundo interior ya que todo está ahí para ser visto, tocado, recorrido y experimentado. Los mundos que afloran desde el interior surgen ante la distancia, ante lo que no podemos ver.

 

 

Fotografía tomada en Residencia JOYA, España, 2017.