El desierto crece – la noche oscura del alma

El desierto crece, crece la decadencia, la muerte de la estructura, del constructo cultural, de la seguridad brindada por un conjunto de pensamientos que le dan sentido a la vida.
El sentido, por naturaleza, es un conjunto de pensamientos lógicos y racionales.
No puede tener sentido la vida cuando la naturaleza misma del sentido es ajena a la realidad de la vida.
La vida no tiene sentido porque la vida no es un conjunto de pensamientos abstractos.
Llegar a esta conclusión puede ser demoledor, muchos filósofos han llegado a este desierto. Nietzsche fue quien abrió la puerta a la percepción cierta del desierto.
Es una tremenda angustia destruir todo lo que nos sostuvo, y todo lo que nos sostiene.
Esto implica el “quienes somos”, el yo, la personalidad, la identificación con lo que hacemos y con aquello que estudiamos e incorporamos.
Todo esto es una base de pensamientos. Éstos lo que hacen es analizar, describir, dividir, desmenuzar. Todo lo que se construye desde el pensamiento es conflicto porque genera siempre dualidad.
Esta noche oscura puede durar eones y un sufrimiento tremendo.
Muchos no lo soportan y prefieren “no ser”  que ser sin sentido.
Pero hay esperanza. Es muy importante llegar a este punto. Puede ser liberador si se capta lo esencial del proceso que se está viviendo.
Existe otra forma de observar y de obtener conocimiento. Existe otra forma de ser y estar.
Quitar el yo, quitar los pensamientos y dejar libre el espacio para la inteligencia espontánea. Quitar la memoria/condicionamientos. Ver la realidad tal cual es, sin proyectar nuestros prejuicios.
La realidad es. La verdad puede ser confundida con la mentira porque la asociamos a pensamientos, si es el caso la verdad es la mentira. La verdad es lo que es.