Catedral

 

 

I
El vacío asentado sobre la tierra imparte enseñanza.
II
Nos auto-educamos proyectándonos en el vacío,
observando en silencio la tierra.
III
La tierra, sedienta de pensamientos en simpatía con los elementos,
presencia la gran seca.
IV
El vacío como ausencia es el decadente sufrimiento
producido por el olvido de la unidad.
V
Proyectarse es un aparente alejarse.
El observador es el vacío en las sillas sin ausencias.
VI
Aunque dudemos de las percepciones constatamos claros entre vacíos,
en los cuales no hay ni abundante luz ni abundante oscuridad.
VII
Lo que realmente es en la obra,
es el entrecruzamiento de multipresencias libres de cualidades.
VIII
Las multipresencias se esfuerzan por ser lo que realmente son:
fuerzas en movimiento conducidas por el impulso resultante del combate esencial.
IX
Configuramos la obra que se encuentra frente a nosotros entregándonos enteramente,
arrojándonos en constante expansión y contracción, resistiéndonos a la auto-afirmación de nuestra esencia.