Autoeducación

 

Me aferro a mi autoeducación. Voy por el lado opuesto de la vereda académica. Estudio, busco, pero lo hago bajo el comando del ser y de lo que es en lo que respecta a mi experiencia en la vida, en aquello que no es producto de un encantamiento/hechizo formulado con predeterminación metafísica, es decir por las ciencias que imperan por sobre los programas de estudio de las universidades. Le temo a semejante hechizo, a semejante y gigantesco dispositivo de producir sistemas cerrados de pensamiento (cuando en el discurso es todo lo contrario).
Soy terco, si, pero me aferro a mi libertad, me quedo con mis propios condicionamientos que son menores a los que generan las universidades.
Me quedo acá, conmigo mismo y con todos y todo, pero no en cárceles del pensamiento.