Al servicio

 

Estamos siempre al servicio.
Siempre al servicio,
uno lo sabe o no,
pero siempre al servicio.
¿Al servicio de qué?
De fuerzas.
Estas fuerzas generan corrientes.
Las corrientes nos arrastran.
Se transfiguran en pensamientos,
en ideas, en programas, en agendas.
Un claro ejemplo de la actualidad:
el post-humanismo.
Pensadores y artistas están a su servicio.
Propician el camino.
Ejemplo inequívoco de una fuerza
provocando un «ir hacia».
Al servicio. ¿A quién sirvo?
Esto hay que preguntárselo.
Porque estamos al servicio
aunque lo neguemos.
La importancia de la libertad
radica en no servir
a quien no se lo merezca.
¿Quién es merecedor de nuestro servicio?
El servicio debe nacer
desde el centro más profundo
de auténtico amor.
La línea recorre varios centros:
La fuerza natural creativa,
la tierra,
los padres y ancestros,
los hijos.
Al servicio de todo lo que sea por sí mismo desde el Ser.